En Securitas hemos estudiado las cinco amenazas y riesgos de seguridad en aumento este año en el Intelligence Estimate 2025, el informe anual que publicamos a través de nuestro Risk Intelligence Center (RIC) para ayudar a nuestros clientes a mantenerse informados y preparados. Este informe examina los retos más acuciantes en materia de seguridad corporativa a nivel global, ofreciendo un resumen de las cuestiones críticas que los líderes del sector deben tener en cuenta en su estrategia y planificación.
Si en 2024, el informe de Securitas calificaba el panorama global de riesgos y amenazas en materia de seguridad como “sin precedentes”, en 2025 las empresas se enfrentarán a un entorno de riegos “no convencional”.
De hecho, estos retos de seguridad no convencionales ya están surgiendo en un contexto de tensiones geopolíticas en aumento, conflictos bélicos de zona gris (grey zone warfare, GZW), carrera “armamentística” en el campo de la IA, amenazas internas, extremismo fragmentado y un número creciente de organizaciones que se ven afectadas involuntariamente por conflictos militares en los que no están directamente implicadas.
En este artículo, exploramos cinco de las principales amenazas y riesgos emergentes identificados en el informe Intelligence Stimate de Securitas y analizamos su impacto en la seguridad corporativa en 2025.
1. El incremento de las tensiones impulsa la preparación ante posibles conflictos bélicos
A medida que aumentan las tensiones entre distintas potencias, las organizaciones de todo el mundo, y en particular las de Europa y determinadas regiones de Asia, se preparan cada vez más para posibles escenarios bélicos. La competencia geopolítica y el aumento de los casos de sabotaje y otras tácticas de GZW, están impulsando estos preparativos.
Como resultado, países europeos como Alemania, Francia, Polonia, Italia o Reino Unido, aumentarán el gasto en defensa en 2025 y participarán en proyectos de colaboración centrados en la preparación militar.
Los gobiernos también están tomando medidas civiles para mitigar los efectos de un hipotético conflicto. En Alemania, los funcionarios están identificando edificios susceptibles de ser utilizados como búnkeres públicos. En Suecia, el gobierno ha actualizado por primera vez en seis años su manual de crisis para ciudadanos, en el que se ofrecen consejos para escenarios de guerra y crisis, y lo ha enviado en formato físico a todos los hogares. Dinamarca, Finlandia y Noruega han publicado materiales similares para sus ciudadanos.
Para los profesionales de la seguridad corporativa, estos cambios ponen de relieve la necesidad de realizar evaluaciones continuas de los riesgos geopolíticos, las vulnerabilidades en la cadena de suministro y las medidas de resiliencia operativa. La planificación de la seguridad en 2025 requerirá estar informados y comprender cómo estos acontecimientos geopolíticos a gran escala podrían afectar a la estabilidad y a la toma de decisiones de la propia organización.
2. Los conflictos en zona gris (GZW) amenazan la seguridad de las infraestructuras críticas
La GWZ, es decir, las estrategias y tácticas desarrolladas en “el espacio gris” entre la competencia pacífica y el conflicto bélico abierto, es una amenaza cada vez mayor, tanto directa como indirectamente, para las organizaciones en todo el mundo.
Entre los objetivos de alto valor para las acciones de GZW se encuentran:
- La industria aeroespacial (incluyendo los activos militares)
- Los nudos de comunicaciones
- Las instalaciones logísticas
- Los servicios gubernamentales
- Las infraestructuras de servicios públicos (redes de energía y de suministro de agua, cables submarinos, gaseoductos u oleoductos)
Las tácticas, técnicas y procedimientos utilizados en GZW van desde el sabotaje y los ciberataques hasta la interferencia electoral y las operaciones encubiertas, con acciones estratégicamente ambiguas, diseñadas para evitar desencadenar una respuesta armada.
Para las empresas, especialmente aquellas que operan en sectores sensibles como defensa, energía, logística o tecnología, estas amenazas son cada vez más inmediatas y complejas. Para hacer frente a estos riesgos, las organizaciones deben evaluar su exposición a las amenazas en distintos escenarios y comprender bien las motivaciones, intenciones y capacidades de los posibles actores hostiles. También deben seguir de cerca los acontecimientos geopolíticos, utilizando las capacidades de inteligencia para identificar señales de alerta temprana ante amenazas.
Además, es importante garantizar el acceso a fuentes fiables de información y compartir información fiable con los empleados puede ayudar a prevenir un pánico innecesario y a asegurar respuestas coordinadas durante las crisis.
3. Utilización de drones para espionaje y sabotaje
Los avances en la tecnología de drones siguen alimentando nuevos riesgos para la seguridad de las empresas. Los drones presentan oportunidades para el espionaje, la disrupción de las operaciones y otras actividades maliciosas.
Los equipos de seguridad corporativa se enfrentan a un reto cada vez mayor: distinguir entre el uso recreativo de los drones, generalmente inofensivo, y la actividad intencionada o incluso potencialmente maliciosa. Esta incertidumbre puede complicar los protocolos de respuesta y aumenta la necesidad de procedimientos claros y canales de información rápidos cuando se detectan drones cerca de instalaciones sensibles.
El creciente riesgo de la actividad de estas aeronaves cerca de instalaciones corporativas va a impulsar las inversiones en tecnologías de detección y respuesta ante drones en 2025. Paralelamente crecerá la presión para que se introduzcan normativas que permitan el uso de sistemas de inhibición por parte de empresas de seguridad privada.
Mientras tanto, las empresas deben asegurarse de que sus departamentos de seguridad conocen la legislación vigente sobre drones, establecen canales de comunicación eficientes para informar sobre la actividad de estos dispositivos, y desarrollan planes de respuesta para minimizar las posibles disrupciones.
4. Las amenazas internas de tipo ideológico perturban la seguridad de las empresas
Desde hace ya varios años, las amenazas internas (aquellas que tienen su origen en los propios empleados) tienen un impacto significativo en la seguridad de las empresas. En particular, aquellas con una motivación ideológica se están convirtiendo en un reto cada vez más complejo.
Los agravios personales, las diferencias políticas o las causas activistas están llevando a algunos empleados a actuar contra sus organizaciones, atacando operaciones o cadenas de suministro. Sectores críticos como el tecnológico, los servicios financieros, el farmacéutico o el aeroespacial y de defensa, se enfrentan a un riesgo creciente, especialmente por parte de actores cuyas motivaciones ideológicas están vinculadas a la geopolítica o a actores respaldados por ciertos estados.
Para los equipos de seguridad de las empresas, la clave está en la detección temprana y la mitigación de este tipo de riesgos. Las organizaciones deben desarrollar programas eficaces de identificación y detección de amenazas internas que vigilen indicadores de comportamiento, violaciones repetidas de la seguridad o intentos no autorizados de acceso a zonas restringidas. Combinar la supervisión humana con sistemas de monitorización basados en tecnología puede ayudar a crear un enfoque más completo.
Además, fomentar una cultura de transparencia y establecer canales de denuncia claros permite a los empleados reportar comportamientos sospechosos, lo que reduce el riesgo de que las amenazas pasen desapercibidas.
5. Se intensifican los ataques selectivos contra ejecutivos y políticos
Los altos ejecutivos y líderes políticos enfrentan un crecimiento de amenazas que incluyen ataques físicos, acoso en redes sociales y desinformación malintencionada. Las redes sociales han facilitado la propagación de estos ataques, permitiendo la exposición pública de datos personales (doxing) y la difusión de información falsa con fines malintencionados.
Para hacer frente a este problema, las empresas deben combinar medidas de seguridad física con monitorización digital y desarrollar protocolos de respuesta ante posibles amenazas en línea.
A lo largo de 2025, se prevé que persistan este tipo de amenazas a personalidades relevantes, lo que ejercerá una presión continua sobre las empresas y los gobiernos para poner el foco en la seguridad de los ejecutivos y adaptar sus estrategias de protección en consecuencia.
Seguridad basada en inteligencia: protegemos lo que más importa
Los riesgos de seguridad evolucionan constantemente y las organizaciones deben mantenerse un paso adelante. Para ello, es fundamental contar con:
- Equipos de seguridad experimentados.
- Inteligencia relevante y actualizada.
- Un enfoque equilibrado entre tecnología avanzada y experiencia humana.
En Securitas, ayudamos a las empresas a anticiparse a amenazas emergentes y a garantizar la seguridad en un entorno en constante cambio.